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Nacho Ambriz: el largo camino de Iztapalapa a la Comarca Lagunera

Una nota de Editorial Comarca

Nacho Ambriz aterrizó en La Laguna con retraso y su obsesión lo llevó, antes de ser presentado, a dirigir la primera práctica de Santos Laguna. El barrio de Culhuacán, en Iztapalapa, engendró a un pequeño varón, el 7 de febrero de 1965, cuyos padres nombraron Ignacio Ambriz Espinoza. Su madre, Teresa Espinoza Mercado, hoy tiene […]

Nacho Ambriz: el largo camino de Iztapalapa a la Comarca Lagunera comarca deportiva

Nacho Ambriz aterrizó en La Laguna con retraso y su obsesión lo llevó, antes de ser presentado, a dirigir la primera práctica de Santos Laguna.

El barrio de Culhuacán, en Iztapalapa, engendró a un pequeño varón, el 7 de febrero de 1965, cuyos padres nombraron Ignacio Ambriz Espinoza.

Su madre, Teresa Espinoza Mercado, hoy tiene 80 años y sigue hospedada entre los callejones del barrio. Su padre, ya fallecido, Ignacio Ambriz Martínez, trabajó en el cine mexicano como jefe de staff. Desde aquel momento, el reflector comenzaba a chanflear su mirada hacia él.

Desde niño, el pequeño Ignacio comenzó a ser conocido como Nacho. De facciones duras y estatura mediana, siempre manifestó su gusto por el futbol. Las calles lo formaron y es que la mejor escuela para fabricar futbolistas está en el pavimento, en la tierra, entre la grava y los baches y las piedras.

“Una niñez carente de muchas cosas, del barrio. Nunca faltaron los frijoles, pero aprendí valores importantes en casa, como el ver a un padre siempre trabajar. Un tipo que nos hizo trabajadores, responsables”, comentó el nuevo entrenador de Santos Laguna en una entrevista con Javier Alarcón.

Ambriz empezó a cascarear en las calles, terminaba con los zapatos rotos y las uñas voladas. Hoy sigue regresando al barrio que lo engendró. Muchos de sus amigos sufren alcoholismo, viven ahogados en la drogadicción, pero no deja de agradecer y de enorgullecerse de sus raíces, del lugar que labró una personalidad que lo llevó a ser uno de los mejores mediocampistas de México.

Nacho Ambriz: el futbolista

Nacho Ambriz debutó con el Necaxa en 1983. En su primera etapa como futbolista apenas disputó 19 partidos. Su carrera inició lenta, fue de menos a más, el éxito tardó en llegar. Como si no pasara el tiempo. El talento mexicano tiene menos oportunidades que el extranjero.

Pasó a la segunda división. En la liga de plata comenzó a tener más minutos con el equipo de Salamanca. Allí llamó la atención de los visores de León y fue reclutado para incorporarse al primer equipo, con apenas 22 años de edad.

Su paso por León tampoco fue destacado, prácticamente no tuvo minutos. La carrera comenzó a complicarse, hasta que Ambriz, aquel niño soñador de Culhuacán, regresó a sus orígenes, al Necaxa, a uno de los equipos más antiguos y tradicionales de la Ciudad de México.

A partir de ese momento cambió. Fue 7 años titular del Necaxa, aquel equipo que, bajo la tutela de Manuel Lapuente, hizo historia en la última década del Siglo XX.

Con el éxito y la regularidad y el dinero también llegaron los problemas. Nacho se sumió en el alcohol y las drogas, dos elementos que, hasta sus 17 años, le susurraban en las calles de su barrio.

Fue Manuel Lapuente quien le dio la mano. Nacho se internó en una clínica de rehabilitación, salió adelante. Despuntó como futbolista, fue capitán de la selección en el mundial de Estados Unidos en 1994.

Nacho se retiró como futbolista en su tercera etapa con Necaxa, después de haber jugado en Celaya y Puebla. Disputó más de 300 partidos en primera división. El campo no lo quiso dejar. Comenzó su carrera como entrenador.

Nacho Ambriz: el entrenador

Era comandante y líder en la media cancha como jugador y esos dotes lo llevaron hacia los banquillos. Nacho Ambriz debutó como entrenador con el Puebla, a invitación de Jorge Campos, quien participaba en la directiva.

Ambriz solo dirigió 7 partidos, ganando dos, empatando otros dos y perdiendo tres. Aún así, logró salvar del descenso a un equipo que tenía muchos problemas administrativos y organizacionales.

En ese momento, Nacho entendió que aún le faltaba madurar para dirigir a un equipo, aún se sentía jugador y fue, en aquellos años, que recibió la invitación de uno de sus mentores, Javier Aguirre, para emprender la travesía a Europa como uno de sus asistentes.

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Por casi 7 años, Nacho Ambriz formó parte del cuerpo técnico de Javier Aguirre en Osasuna y Atlético de Madrid. Dentro de sus logros destacan haber ayudado a clasificar al Osasuna a Champions League y haber regresado a la misma competencia al Atlético de Madrid después de años de ausencia.

Finalmente, Nacho entendió que se tenía que independizar y en San Luis continuó su carrera como entrenador en la primera división de México

Nacho Ambriz ha sido entrenador de Puebla, San Luis, Chivas, Querétaro, América, Necaxa, León, Huesca y Toluca. Ha dirigido 519 partidos, con 218 victorias, 138 empates y 163 derrotas para una efectividad del 50.86%.

Su proyecto deportivo más exitoso sin lugar a dudas fue en León. Por tres años logró que el equipo jugara por nota, con el balón a ras de suelo, con modelos ofensivos, pero también equilibrio en la defensa.

En su paso por el conjunto esmeralda, Ambriz fue campeón de liga en 2020, pero también ganó la Copa Mx con el Necaxa y la liga de Campeones de CONCACAF con el América.

En Toluca, su equipo más reciente, logró un subcampeonato, pero la directiva decidió cortar de tajo su proyecto deportivo.

La llegada de Nacho Ambriz a Santos Laguna despertó la ilusión de los aficionados. En Orlegi no es habitual la contratación de entrenadores consolidados en México, “los que cobran buena plata y exigen refuerzos de altura”.

Santos Laguna tendrá su primer reto el fin de semana frente a los Pumas en Ciudad Universitaria. Ambriz, en su llegada a la Comarca Lagunera, prometió regresar al equipo a los primeros planos, convertir al Estadio Corona en un fortín como la antigua casa, anclada en el barrio de las Carolinas.

“Se los dejé muy claro a todos. Jugador que no corre no juega conmigo. El equipo tiene que tener ese ADN, una identidad, como el Santos del Corona, del Santos de Adomaitis, Pony o de Benjamín. Yo quiero rescatar ese equipo y necesito a la afición”, decretó el chico de barrio que soñó con ser futbolista y que hoy ilusiona a toda una región.

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